Al anochecer, los corredores. Nacen en portales y callejones. Invaden y colorean las aceras. Hormigas diminutas. Rítmicas. En silencio y parsimonia. Acolchan el silencio. Con zancadas y respiraciones exageradas. Y sus músculos, que se giran y saludan.
Al anochecer, los viandantes miran curiosos a los corredores. Entre los primeros se esconden algunos segundos, desde la envidia y el reposo. Y al cruzarse, los primeros que son segundos, miran a los segundos a los ojos y se reconocen, como en un espejo.
Corredores
Al anochecer, los viandantes miran curiosos a los corredores. Entre los primeros se esconden algunos segundos, desde la envidia y el reposo. Y al cruzarse, los primeros que son segundos, miran a los segundos a los ojos y se reconocen, como en un espejo.
(foto: floozefactor | http://flickr.com/photos/floozefactor)